Cristalitos piso cuando ando

Hay un tiempo para todo. Sí.
Una época para derrumbarse, una época para construir. Sí.
Una hora para guardar silencio y otra para hablar.
Sí, todo. Pero, algo más. ¿Qué más? Algo, algo…
Fahrenheit 451. Ray Bradbury

 

Estas tardes de lluvias tímidas

Y violentos vientos en el centro

De mí; en mi ser que litiga

Entre alzarse gallardo, o ver pasar el tiempo

Cristalitos son rotos de mi rota vida.

 

Pero esta lluvia tranquila,

-Un rociar manso en el campo santo –

Me anima, me revive, me reanima

A vivirla, a fundirme con los pequeños charcos

Que omiso piso en mi ciega huida

De una vida insensible que de mí no hace caso.

 

Consuelo tengo con las nubes huidizas

De este abril sin sal ni aderezo en mi plato.

Pasan jóvenes, amenazantes en lo alto,

Mirando de soslayo mi patética vida.

 

rain on windscreen

 

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Saíram do quarto quando ficava mais baixo

“No, no te rías; a las personas que son muy buenas, muy buenas,
llega un momento en que no hay más remedio que atarlas.”
Fortunata y Jacinta. Pérez Galdós

 

Era eu tão anjo…

Achava, coitadinho,

Que a vida era uma sábana branca.

Os campos todos eram brancos,

Como a minha mãe era branca,

E a minha avó de cabelos grisalhos!

O meu cão era alvo como as nuvens quando

Esvoaçando

Chateavam entre elas pelo do sol os seus raios.

 

E de empreitada chegaram

Os anos bárbaros

As dores, as mortes, as quedas, os prantos.

Tudo aprofundou-se no escuro quarto

Onde, feito um farrapo,

Cinzento e molhado me aconchegava

Comigo, com o meu deus de palha e os meus espíritos do passado.

 

Saíram, todavia, das ratoeiras

Do rés-do-chão,

Ratos inquietos de longos bigodes dourados.

Es das paredes antigas, pelas fendas velhas

Saíram raios de cores novas dos soles anciãos

pássaros mágicos com penas de muitas cores.

Ergui-me, doíam as costas, mas me ergui na procura branca

Do branco rasto do pai sol, das altas aves e dos meus irmãos os ratos.

Doíam as costas, ainda doem, acho.

Mas por cá ando; às vezes vou o céu procurando.

 

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Al clásico modo, con variatio

“… que marchan por la vida aparentemente al lado de los demás,
pero llevando consigo delante de ese pequeño disco de las niñas de los ojos
en donde se ha grabado nuestro deseo y a través del cual vemos el mundo…”
“La raza maldita”. Ensayos literarios. Marcel Proust

 

Si de los crueles fríos

Del esquinado enero apetezco

No es más que por aquello

De estar, vana excusa, contigo.

 

Romper la congelada lámina

De acero, goma, cuero, hierro

Que separa alma alta de alta ánima

En cruel seso y solitario cuerpo.

 

No permitas que en ti entre

Pues que en entrando, si me dejares,

Beberíate, como alegre el mosto se bebe.

 

Sin escudriñar de ti no dejaría parte,

Rincón, hueco, seno, ángulo ni cierre

Hasta apurar el dulce mosto que de ti manare.

 

Llamador Olite

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“¿Adónde está Rafa, y Rafa?”

“Cuando las muchachas vieron semejante despedida,
Jo se puso a danzar, Amy casi se cayó de la ventana
y Meg exclamó, elevando las manos:
 -¿No se hunden las esferas?”
Mujercitas. Louisa May Alcott

 

Que todo era mentira

Una inmensa mentira teñida

De una vorágine de historias absurdas,

Pero tan cercanas y tan precisas…

 

Sólo queda un inmenso rodillo.

Una catarata de pasadas sin alma,

Sustancia, ánima, humanidad ni gracia.

 

Va el eje, la máquina hacia

Un punto de fuga que machaca

Los pocos nódulos que levantan

Del suelo:

Cuerpo, manos, pies y cara.

 

Redondeo

Del ixiónida disco;

Movimiento rectilíneo

Que no cesa

Hasta dejar en blanca nada

Cielos, dioses, astros, mares,

Catedrales y montañas.

 

Que todo era mentira y una farsa

-Godo buscando las llamas-

Y cuanto uno más tarde

En percatarse del bulo

Más fácil habrá sido el viaje

Absurdo

Hacia ninguna parte.

 

canina.jpg

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De carbonatos, de planos y extensiones

“¡A qué degradación llega uno cuando se deja caer así!”
Fortunata y Jacinta. Benito Pérez Galdós

 

 

Extensísima fábrica de sarga

Trama planísima en su forma

Y hechura, lisura

De seda finísima

De donde el astro primero asoma.

 

¿Montoncillos de sal marina

-Que más amargan,

Diría,

Que danle sentido a la vida-,

Decía,

Somos?

¿No soy más que atadura

Minúscula que perturba

El grácil ondear de la vasta tela

Del que parece pendan

Todo lo visto y oído?

 

¿Gránulo de conciencia hipertrofiada.

Plétora de autoconocimiento

En éxtasis narcisista?

 

Vengan las aguas entonces

Que pronto diluyan los granos

De este sórdido sodio tóxico

-atadijos de encarnadura-

En que nos hemos concretado.

 

Hueco conquense

 

 

 

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That old one that made me think

“And the truth is that a mind at peace
is not going to create a masterpiece of literature;
it simply won’t feel the need to.”
This Thing We Call Literature. Arthur Krystal

 

Opposite me the huge tree,

As tall as a hard hefty wall

That remains proudly

In front of me.

 

Immense diameter of the trunk,

Ancient shalt

Of the ruined shrine

Where old hierophants

Of the old Greece

Wasted their time

In coming and go.

 

Plain lives that cross

Dull and sick,

Be whatsoever you are offered to be

Otherwise, there is no logical way

To exit the implacable course

Of It;

To divert the translucent layer

That stands still between

And arranged in tiers,

Down the humid soil

And above the coiled wind

Without anything but to say:

Beings do not you get stuck

Let, dodge, allow, release

The enormous height

Of the erected fir.

Broken collumns

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Plomo, azófar y estaño

“Por lo que toca a los dolores del hombre feliz,
cuando sean violentos, mientras pueda sobrellevarlos,
los sobrellevará;
pero si son excesivos, se lo llevarán”.
Enéada I. Plotino.

¿Acaso no eran tan altas

Las estrellas de antaño

Y también se apagaron?

 

De diciembre sus tardes de estaño.

Soles rubensianos de suave trazo

Titubeando entre levantar la cara,

-Soberbio órgano

Pero héctico en su tuétano-

O irse por la estrecha acera

Arrastrando los pies de anciano;

Dejando tras si su úrico rastro

-Triste trastabillado paso

Del astro derrotado.-

 

Dejar ir era fácil cuando

En los libros renovados de esperanzas

Aparecía negro sobre blanco.

Pero a soltar uno lo aprende,

Si acaso,

Con el pasar de los años.

 

Y de aquel batido estaño

Amalgamado de metales jóvenes

Queda

Latón acanalado en el marco

Por las calores de agosto -y de los años:

Descolorido, desvaído y acartonado-.

 

De enero sus vientos de cierzo

Que asoman por los cantos

De un viejo cielo de invierno.

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